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La calificación de agua salada tal vez resulte exagerada, ya que la
concentración de sal a añadir es mínima (0,3%), si la
comparamos con el agua del mar de aproximadamente un 3,6% (12 veces más).
Esta proporción resulta tan baja que prácticamente no se nota,
haciendo innecesario ducharse después del baño dado que solo
arrastramos una cantidad mínima de sodio beneficioso para la piel.
Aunque pueda parecer un
procedimiento muy nuevo, se viene utilizando en otros países como
E.E.U.U., Canadá, Australia, ... desde hace mas de 30 años en el 90%
de las piscinas que se construyen. Aquí en España es cada vez mayor el
número de instalaciones porque su precio se amortiza en unos 2 ó 3 años.
No es el ahorro a medio plazo lo
que resulta más interesante de este procedimiento, sino sus ventajas
para la salud, su absoluta comodidad y el disponer de agua
pura y cristalina durante todo el año. No irrita
la piel ni los ojos, no decolora la ropa ni el cabello, no
es tóxica por ingestión o contacto, no requiere la compra,
manipulación, almacenamiento y adición periódica de compuestos químicos,
no obliga a medir diariamente la concentración de cloro y el nivel de
pH, no produce malos olores ni sabor desagradable, no hay que esperar
para bañarse después de añadir productos, no hay que limpiar ni
llenar de agua la piscina todos los años, tiene efectos terapéuticos,
es ideal para los niños que están horas en el agua,
tiene la misma concentración salina que los colirios para lavar los
ojos, el sodio favorece y hace mas bello el bronceado, mejora la
estética de la piscina durante todo el año, es ecológico
al no tirar agua e impedir la proliferación de bacterias y mosquitos,
una vez amortizado sale prácticamente gratis, ...
Se
puede instalar en piscinas ya construidas en aproximadamente 2 horas sin
obras, conectándolo directamente a la depuradora existente sin
necesidad de cambiar el agua ni afectar a su funcionamiento. Existen
diversas marcas en el mercado dependiendo su precio y eficacia de la
tecnología y materiales utilizados en su construcción. Consta básicamente
de una unidad central que procesa la información y alimenta y controla
el funcionamiento de la célula electrolítica que produce una reacción
química transformando la sal en ácido clorhídrico, oxígeno y sodio.
El ácido clorhídrico y el oxígeno matan las bacterias y las algas
esterilizando el agua, a continuación se produce una reacción de
neutralización en la que estos vuelven a formar, al unirse con el
sodio, sal común. A diferencia de la cloración tradicional no se
producen clorinas ni isocianuros altamente nocivos y tampoco
concentraciones residuales.
Se
trata de un proceso cerrado en el que no hay pérdida de sal. De todas
formas, anualmente, puede ser necesario reponer una pequeña parte de
sal por causas ajenas al propio sistema como, desbordamientos por lluvia
o salpicaduras y limpieza de fondo evacuando el agua. La evaporación no
produce pérdida de sal.
Como
ya hemos comentado no se trata de un nuevo sistema que necesite ser
probado (descubierto por Faraday en 1834). Varios millones de piscinas y
balnearios públicos y privados funcionan a plena satisfacción de sus
usuarios en todo el mundo desde hace mas de 30 años. Se puede instalar en
cualquier piscina con independencia de su forma y sistema de
filtración. Para instalaciones públicas y balnearios existen equipos
de gran capacidad. Es ideal para piscinas climatizadas al no desprender
olores desagradables.
Además
de ser el procedimiento de depuración más saludable y menos peligroso,
es el más respetuoso con el medio ambiente. Tiene un funcionamiento completamente
automático, de tal manera que, tras largos períodos de
ausencia, podremos bañarnos tranquilos con nuestros hijos en agua sana,
pura y cristalina.
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